03 agosto 2005

Resumen de noticias.

El lunes por la noche le dimos su merecido a la versión 64 del Bowser. Le hago al clásisismo y también al modernismo en cuanto a videojuegos se refiere.

El martes le cayó una lana a mi nena, y por supuesto, yo fui el ganón. Me llevó a un excelente restaurant llamado "El Rey del Chamorro", en donde luego de libar la cebada, comimos pingües hetacombes. Más tarde, Marce de los níveos brazos y el deiforme Carlitos subieron en la cóncava nave para ir a digerir por el resto de la tarde y noche el festín.

Durante esta digestión, me coroné como amo y señor de la galaxia durante el tradicional monopoly de los martes.

La mañana del miércoles, los convers rojos se sumergieron de nueva cuenta en las profunidades del relleno sanitario. Esto me preocupa, pues aún cuento con la rajada en el izquierdo. Aunque ya me acostumbre al olor, creo que me quedé impregnado. Luego me dicen si sí es cierto. Nota mental: comprar repelente de hongos, y de pasada, también ropa que repele los picos.
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